“LA IDEOLOGÍA DE LA INEFICACIA”
El Ministerio y las Consejerías de Sanidad descubrieron hace ya tiempo el potencial educativo del caucho del doctor Condom. No solamente para promover una visión relativista y reiteradamente fracasada de la sexualidad, sino también, con las oportunas adaptaciones y ampliaciones, para educarnos sobre el derecho a una muerte digna, como de pasada, sin mucho aspaviento.
En contraste con la simplonería y candor del rap del condón, la Fundación Investigación y Educación en Sida conducirá –a quien desee saber más y mejor-, a obtener datos científicos y visión de conjunto. Con independencia de la polémica que se ha querido crear sobre el cuadernillo que la mencionada fundación ha editado: “adolescentes frente al sida”. La razón es elemental.
El crimen de la Fundación consiste en que ha planteado alternativas al fracasado “Póntelo, Pónselo”. En palabras del doctor Lara, “Plantear alternativas: esto es algo que los propios médicos no estamos acostumbrados a hacer. Nunca se nos habla, desde las instancias gubernamentales, de prevención mediante algo que no sean los preservativos. A veces, cuando hablamos entre nosotros, nos damos cuenta de que es una pena, pero mucha gente está resignada. Desgraciadamente, todas las guías de prevención españolas orientan en este único sentido”.
Cuando, después de una campaña de educación pública, se le ocurre a alguien preguntar por el resultado –pues salta a la vista que no son los deseados-, e inquiere la razón de que no se cumplan las expectativas y de que no se consiga una juventud más feliz, sino justamente lo contrario, uno recibe los epítetos habituales de “retrógrado y antihumano”. Mientras otros conocidos lobbies son a tope guay, hagan lo que hagan.
La eficacia de la promoción de preservativos: 3000 españoles contraen el SIDA cada año, básicamente por transmisión sexual; la gonorrea y la sífilis aumentaron un 44% y un 81% respectivamente, y la tasa de embarazos en menores se ha duplicado diez años: casi 11000 en el 2007. Más allá del condón, ¿No hay nada?
Según Jokin de Irala, especialista en salud pública, “el preservativo reduce el riesgo pero no lo anula. Y esa reducción del riesgo depende del tipo de infección. Frente al papiloma, el herpes y la clamidia, no tiene eficacia comprobada. Las campañas, al crear una ficticia sensación de seguridad, añaden a esta tasa de fallos propia del preservativo, más conductas de riesgo. Precisamente consiguen lo contrario de lo que trataban de evitar”. Algunos expertos dirán que es un mal menor, pues no se puede evitar que la mayoría de los adolescentes tenga relaciones precoces. En realidad, ni son la mayoría, ni son tan precoces. Y también depende del ámbito en el que mueven las encuestas y hasta de cómo se plantean las preguntas.
Las campañas del Ministerio de Sanidad transmiten indiscriminadamente el mismo mensaje a una prostituta que a una joven de 13 años, y esto tiene sentido. Hay que adaptar los mensajes según los riesgos. A la mayoría de los adolescentes que no tiene relaciones sexuales –porque no quieren- no hay que decirles “ponte el condón cuanto antes”, sino que hay que animarles a que sigan así, porque “así eres el que menos riesgo tienes”.
La estrategia ABC –abstinencia o retraso de las relaciones sexuales, fidelidad mutua con tu pareja y preservativo como último recurso- fue respaldada en 2004 por un grupo de 140 expertos de 35 países en la revista The Lancet. Y es la estrategia oficial, sobre el papel, de ONUSIDA. Pero los dos primeros consejos son ignorados sistemáticamente por las agencias nacionales e internacionales. Es sencillo deducir que, aparte de la “buena fe” de algunos, existan “intereses económicos” de los fabricantes de la industria de la goma y un surtido nada reducido de “prejuicios ideológicos”: auténtico pánico a recomendar el método ABC, para que no se les asocie con concepciones de la sexualidad de referente cristiano.
El dogma del preservativo es la punta del iceberg. Su promoción –incluido el reparto gratuito- comparte espacio en los centros de salud con la píldora del día después, incluyendo informaciones de centros de planificación familiar que no rara vez son la antesala del negocio abortista.
Todo un servicio público que tiene cada vez más de público, en el sentido habitual que se solía dar esta palabra, aplicada a algunas.
jpmagraner@hotmail.com
jueves, 30 de abril de 2009
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